lunes, 10 de diciembre de 2012

Campaña Regalando Sonrisas


"Solidario por predestinación y por oficio. Solidario por atavismo, por convencionalismo. Solidario a perpetuidad. Solidario de los insolidarios y solidario de mi propia solidaridad."
Oliverio Girondo

martes, 6 de noviembre de 2012



La Fundación Prometeo Producciones con el apoyo de la Oficina de Participación Ciudadana de la Alcaldía de Santiago de Cali y la Secretaría de Salud Pública de Santiago de Cali, invitan a la comunidad educativa de la comuna 7 al FORO ESCUELA RE-PENSANDO LA DESERCIÓN ESCOLAR. En dicho evento, buscamos establecer un diálogo con estudiantes, padres de familia, profesores y líderes de la comunidad para construir la Escuela del mañana. Acompáñenos con sus ideas y propuestas para reflexionar sobre el sistema educativo que queremos.

El FORO ESCUELA RE-PENSANDO LA DESERCIÓN ESCOLAR hace parte del impacto social del proyecto documental LA ILUSIÓN, UNA MIRADA A LA DESERCIÓN ESCOLAR del realizador Alexánder Camacho Erazo, que será exhibido en el FORO ESCUELA y se estrenará en internet en marzo del 2013, para mayor información visita http://documentalailusion.blogspot.com

Desde la Fundación Prometeo Producciones se proyecta realizar dos jornadas del FORO ESCUELA en cada comuna y corregimiento de la ciudad de Santiago de Cali, invitando a la comunidad educativa, con el fin de propiciar la reflexión, la participación y propuestas en torno a la ilusión y la desilusión de los estudiantes.
Comenzamos con el piloto del FORO ESCUELA el martes 23 de octubre de 2012 de 8 am a 12 m. En la institución educativa Manuel Mallarino, Sede los Pinos ubicada en la Calle 69 A N° 7M Bis- 00. La coordinadora del evento es la socióloga Ana Dalila Solís.

Cupos limitados, recuerda confirmar asistencia escribiendo un correo a prometeoproductions@gmail.com con tus datos personales: nombre, edad, ocupación, dirección e información de contacto. O llamando al 3186473926.

Te esperamos.

Carlos Andrés Grisales Tabares
Productor General

lunes, 8 de octubre de 2012

El eterno tema de La Paz



Recuerdo ver a mi tía haciendo el dibujo de una paloma con tiza en el andén de nuestra casa.  La amiga de al lado hacía lo mismo en el de la suya. Era muy niño y por esos días veía palomas en los comerciales y noticieros de la televisión. La gente marchaba en las calles con carteles mostrando al ave en medio de los colores de nuestra bandera. Por mi corta edad, no entendía muy bien de que se trataba todo eso, sólo lo relacionaba con una palabra: La Paz.
Era la paloma de la paz. El presidente Belisario Betancourt había instalado mesas de negociación y por ese entonces el sueño de nuestro país era tener a la paloma en cada una de nuestras casas, de nuestras vidas. Como niño, y como muchos soñaba con la paz, aunque no comprendiera muy bien porque se necesitaba.
Pasaron más de una decena de años, estudiaba en la Universidad Sociología y el tema de la paz volvía a ser protagonista principal en las calles de los barrios. Ya mi tía había fallecido, además nadie dibujaba palomas en los andenes. El presidente Andrés Pastrana había retirado al ejército de San Vicente del Caguán y las FARC estaban gobernando sin obstáculos militares, en ese pequeño terruño de nuestro país. Todo ello a cambio de propiciar unos diálogos, entre ellos y el gobierno para llegar a unos acuerdos y lograr la paz.
Ahora sí entendía algo acerca de la guerra. Entendía que los intereses económicos y el abuso de la oligarquía habían obligado a algunos corajudos campesinos a esconderse en las montañas a tomar las armas y con ello llegaba la guerra del fuego cruzado en los campos y veredas: la de La Fuerzas Militares contra los grupos subversivos. Luego que los ganaderos se habían armado para enfrentar a las guerrillas, completando con los dos anteriores un tridente de terror para la gente del campo. Todo esto obligaba a los campesinos o indígenas dedicados a sus tierras abandonar sus fincas y llegar a las ciudades en condiciones difíciles de supervivencia. Esta era la guerra de la que tanto hablaban los noticieros y el gobierno. Sin embargo mis dudas sobre el tema de la paz persistían. ¿Qué significaría la paz para Colombia? La respuesta era muy fácil para el gobierno y para los medios de comunicación: el cese al fuego y la entrega de armas por parte de las FARC. (Hablo de las FARC, tal como los medios y el gobierno, siendo consciente que hay otros grupos, como los paramilitares y el ELN, por ejemplo)
Hoy, en las redes sociales encuentro avisos, caricaturas y fotografías que hablan de la paz. Ya mis años de pregrado en la universidad habían terminado y en medio de la docencia, la investigación y el trabajo con las comunidades, el tema de la paz era cada vez más difícil de resolver. Han pasado un poco más de diez años desde que en el Gobierno de Pastrana nos hablaran del tema, y en esta oportunidad, el presidente Juan Manuel Santos es quien ha propiciado los espacios de diálogos a realizarse en Oslo, donde Cuba y Noruega son países garantes en dichas conversaciones.
En medio de tantos intentos de diálogos, las acciones militares de uno u otro bando seguían acabando con la vida de miles de campesinos (incluso de indígenas) y gente de escasos recursos que se vistieron de guerrilleros, militares o paramilitares (o simplemente se vistieron de gente). Pero además, en las calles de las ciudades el narcotráfico y la delincuencia común también acababan con las vidas de otros miles de ciudadanos: Carros bomba, Asesinatos a sindicalistas y líderes revolucionarios, Asesinatos por robos o situaciones entre pandillas juveniles, etc. Mientras que otro gran porcentaje vivía a diario en medio de la miseria, sin empleo y buscando de cualquier forma conseguir algo para la comida del día.
Estas serían otras “guerras”, o sea otras necesidades de paz. Por supuesto que es importante de que los famosos diálogos lleguen a felices acuerdos. Ello garantizaría el silenciar los fusiles en los campos y con ello, que el presupuesto de la guerra disminuya y se aumente la inversión social. Digamos que ello sería la apuesta e ilusión de los que miramos aún con esperanza el tema de la paz institucional (ilusión doble por demás: La paz y políticas posteriores de afianzamiento social). Quedaría resuelto apenas un tema, y ¿los otros?
De los otros temas de paz no nos hablan los medios, ni el gobierno, ni nadie. A pesar que a diario vemos en los noticieros gente que asesinan por ajuste de cuentas, por robo o simplemente gente que lucha día a día por llevar una comida a su casa, el tema es sobre la otra paz. No hablan de la paz que garantice el cese de hostilidades que nos ha acompañado a los que hemos crecido en los sectores populares, en contra de aquellos que viven a diario su propia “guerra”: La señora que vende mangos en el semáforo, el niño que limpia vidrios obligado por adultos, el señor que sale todos lo días a vender puerta a puerta… Una minoría de ejemplos para quienes su enemigo es su propio destino, y un gobierno que prefiere invertir más en armas para llevar a los campos, que incrementar la inversión para evitar las otras “guerras”.
Nací, crecí y viví escuchando el tema de los diálogos de paz. Ahora mi presente no es la excepción. Pero la ilusión del niño que veía pintar las palomas con entusiasmo se ha diluído. Y no por que menosprecie el impacto de los acuerdos a lo que se puedan llegar y los consiguientes cambios o beneficios sociales, sobre todo para la gente del campo. Si no por que he crecido siendo testigo de las otras “guerras” de las que el gobierno y los medios poco nos habla.
Desearía llegar a la vejez y no escribir sobre el tema de la paz. Lo único cierto hoy es que mi tía no existe, tampoco las palomas dibujadas en los andenes, y en las esquinas el tema del fútbol o el de los realitys no alcanzan a ser desplazados por el de los diálogos de paz.

miércoles, 3 de octubre de 2012

lunes, 23 de julio de 2012

Mañana me irá mejor.

Mañana me irá mejor.
Cuento.
Por Alexánder Camacho Erazo.


 A todos aquellos que perdieron sus vidas en los campos 
 y renacieron muriendo en las ciudades. 

La tierra del piso se desborona en cada pisada. En tiempos de lluvia se traga los zapatos y los pies descalzos de los niños que corretean sobre los charcos. El calor hace que la tierra se convierta en polvo y se respira todo el tiempo un aire amarillento que envuelve todo lo que hay a su alrededor. Cuando llega la noche, aparecen nubes ventiladas por miles de zancudos, a la vez que el silencio se espanta con el coro eterno de cientos de chicharras. Los perros permanecen echados debajo de los pies de las señoras que acostumbran a sentarse en la entrada de sus casas y los niños corretean serpenteando por las casas. 

Algunas casas están hechas de bahareque estucado con barro. Sus techos están remendados con latas y cartones gruesos acuñados con piedras para evitar que el viento los levante. La mayoría de las puertas mantienen abiertas, dejando que la esperanza entre y salga a su antojo. Las irregulares calles tienen unas pequeñas zanjas a los lados que sirven como desagüe en tiempos de lluvia. Los patios traseros colindan con los frentes de las otras casas y entre ellas un piso desnivelado de angosto tamaño es el camino, donde sólo podrían caminar hasta cinco personas una al lado de la otra. El sonido del río sin vida que recorre el costado del caserío los acompaña como los segundos que transcurren en el reloj, dando armonía a la melodía que están por el destino designados (o resignados) a escuchar. Cientos de insectos revoletean sin rumbo y algunos chapules aparecen como bombillos intermitentes en los matorrales. 

La noche era ya profunda. Los martilleos de quienes aprovechaban el tiempo libre para arreglar o construir sus casas, el croar de los sapos, el cantar de las chicharras, y los pasos fuertes de algunos hombres que llegaban a sus casas, ensordecían el silencio. Uno de esos hombres era Néstor, con su caminar lento y atropellado. Con la mirada clavada en el piso, esquivaba algunos promontorios pequeños y subía cuidadosamente una escalera improvisada hecha de tierra. Tenía una camisa de botones, amarilla y de una tela casi que invisible, un pantalón café y unas botas casi sin suelas, polvorientas y sin un color reconocible. Llegaba con un bolso tejido en hilo, terciado entre la nuca y un costado de su espalda, en el que cabe a diario la esperanza de sus dos hijos y su esposa. Una tímida luz amarilla aparecía en el camino y el andar torpe se interrumpía abruptamente por dos niños que se le tiraban encima. Con sus pocas fuerzas y unas manos eternamente hinchadas lograba sostener a sus pequeños. El rostro duro y de tono calcinado se distendía con una pequeña sonrisa, al tiempo que sentía duros chuzones en la cabeza. 

Carmelina estaba a la entrada de la casa. Sentada en una silla remendada de madera, unía con hilo trozos de tela para construir poco a poco una sábana para la cama de sus hijos. La vida joven que certificaba su edad, poco le ayudaba a sostener firmeza en un rostro que estaba ajado de los muchos momentos difíciles en su corta vida. La aguja que sostenían los dedos, se quedaba en medio de las dos telas paralizada, cuando los pies de Néstor llegaban al suelo de tierra dura que estaba dentro de la casa. Emocionada se paraba y en un abrazo le hacía sentir que valía la pena vivir. 

Los ladridos del perro casi que anulaban las palabras, y para Néstor era lo mejor, pues en su mente no tenía como explicar que esta vez su bolso no tenía lo suficiente para la tranquilidad de su familia. Mientras los niños se alejaban gritando, Néstor sacaba de su bolso un pedazo de panela y unas rodajas de pan. Un taco en su garganta no dejaba que sus palabras salieran, necesitaba hablar, explicar que eso era todo lo que habría para la noche y el otro día. Carmelina recibía la ofrenda con una fingida sonrisa y sin pronunciar palabras, dirigía sus ojos brillantes hacia una vasija mallugada y tiznada. Parecía entender el mensaje de su esposo. Al poner el trozo de panela con agua sobre una improvisada estufa de leña, su mente quedaba estancada. También tenía que armar palabras y decirle a Néstor que estaba embarazada. Sus ojos quedaron detenidos en el tiempo mirando hacia la nada… sin mente y sin tiempo. 

Néstor había crecido en el campo. Su niñez la vivió correteando por los arados, ayudando a esparcir la semilla y a arriar la mula. Una que otra casita de esterilla, rellena de barro y pintadas con cal, adornaba el paisaje fresco y coloreado de verde. En las tardes acompañaba a su abuela, quien se dedicaba a coser los vestidos de sus tías, mientras él jugaba con los retazos que iban quedando en el piso. Algunas veces, su tía inesita le ayudaba a entender lo que decía en los periódicos que lograban llegar de la ciudad; así pudo en poco tiempo leer las tiras cómicas y resolver los pasatiempos. Nunca fue a la escuela. En su temprana juventud tuvo un hijo con Carmelina, quién vivía cerca al caserío. 

Carmelina vivía con su madre y sus tres hermanas. Crecieron oliendo las lechugas y zanahorias que vendían todos los días en la plaza del pueblo. Sus vidas se unieron después de encontrarse muchas veces en la plaza del mercado cuando Néstor llegaba con los bultos de lechugas después de la cosecha. Todo esto pasaba mientras las balas, las minas y las bombas se acercaban cada vez más al lugar donde vivían. 

Lo inevitable llegaría: hombres con botas y armas, acabarían las ganas de arar la tierra, de respirar olor a verde, de amar la vida. Ya eran dos los hijos y Néstor tendría que salir con las manos vacías. Sólo se pudo llevar a su compañera y sus dos hijos, obligados por la guerra, en la que muchos ganan y los del campo pierden. 

Hacía más de un año habían llegado a la ciudad con el hambre encima. No había nadie que los orientara y mucho menos les diera un albergue. Cual nómadas modernos intentaban hospedarse en el sitio que les diera alguna “comodidad” fugaz. Una iglesia, un semáforo, una esquina, cualquier lugar era convertido en vivienda. El hambre lo calmaba la limosna, mientras Néstor buscaba hacer cualquier trabajo que pudiera con sus manos. Hace algún tiempo llegaron a un caserío ilegal. Sus vecinos provenían de muchos lugares y cómo pudieron armaron sus casas con madera o cualquier material que pudiera servir. Cómo la mayoría de sus vecinos, salía a las calles a buscar que hacer y a conseguir a diario para la comida de su familia. Carmelina se quedaba en casa la mayoría de las veces. De vez en cuando se dedicaba a coser sandalias a cambio de un irrisorio sueldo. 

El Agua de Panela hervía y Carmelina luchaba para desatar el nudo que le impedía decirle a Néstor que un tercer hijo venía en camino. Delicadas gotitas de agua se desprendían del cielo, afinando una aguda melodía con los impactos en las latas de los techos. 

Un pocillo esmaltado con señales de haberse caído muchas veces se llenaba lentamente del líquido rojizo y el humo no dejaba ver el filo del vaso. Los ojos cristalinos de Carmelina empezaban a enjugarse cada vez más, hasta no soportar la fuerza de sus lágrimas que se arrojaron abismalmente hacia el infinito. Al notarlo, Néstor se acercó y pasó sus dedos sobre las mejillas de su amada. Era el momento de hablar y como pudo logró salir de su boca una voz nerviosa que le habló al oído: "No se preocupe mija, mañana me irá mejor".

jueves, 21 de junio de 2012

La Procesión se lleva por dentro


Este reportaje lo realicé hace algunos años, cuando era estudiante de comunicación. ahí les comparto.


Una canción de Rocío Durcal alcanzaba a escucharse desde la calle, mientras el taxi se estacionaba. El vestido impedía a Saís bajarse con algo de comodidad, pues le apretaba desde la cintura hasta la parte media de las piernas; de ahí en adelante se anchaba y el largo llegaba hasta los tobillos, justo donde una ligera correa apretaba los zapatos de altos tacones.
“Ay, déme la mano por favor”, suplicaba estirando su brazo a Edgar, quien se había bajado segundos antes. Por la otra puerta, Alexa se bajaba mucho más rápido: unos jeans semiajustados hasta un poco más debajo de las rodillas y una blusa sin mangas, le permitía maniobrar con mayor facilidad, a pesar de la considerable altura de los tacones de sus zapatos.


Unos Dientes Muy Blancos.
La calle estaba bien iluminada y contrastaba con la oscuridad que emergía desde el interior de una puerta pequeña que se hallaba completamente abierta. En la entrada estaban dos hombres altos y corpulentos vestidos de negro, quienes, además de cobrar, registraban a las personas que quisieran ingresar. Aunque la apariencia de aquellos guardianes atemorizaba, uno de ellos sonreía con mucha confianza y de repente daba un efusivo saludo a Alexa. Era de piel negra y tenía menos de un centímetro de pelo apretado en su cabeza, su nariz era chata y tenía labios gruesos. Una ligera barba quería invadir parte de su rostro y los tonos oscuros contrastaban conlos dientes, muy cercanos al color blanco. Esta blancura se debía en parte a que días antes había visitado el consultorio dental, recibiendo el último tratamiento después de varias sesiones.
“Espero que sigas cuidando tus dientes. Dentro de seis meses pides cita”, le decía Alexa, previo a una amable despedida.

Hacía dos años trabajaba en la Clínica Santiago de Cali, y su estabilidad laboral satisfacía las expectativas económicas.Se entregaba a su labor de odontólogay ese desempeño la había consolidado en el puesto. El lado gris de su trabajo estaba enlos conflictos que a diario afrontaba con los compañeros.
“Allá (refiriéndose al lugar de trabajo), me tienen mucha envidia. Ese es el problema de nosotras las mujeres. Siempre andamos pendiente de lo que no nos compete. Pero yo no me la dejo montar”.  No se dejaría en ningún caso, y eso era una de las causas de la antipatía que reflejaba en el trabajo. Sólo se llevaba bien con Claudia, aunque no eran muy estrechas las relaciones de confianza.


La ilusión de lo que pudo haber sido.
Al entrar, se topaban con unas escaleras circulares que conducían a una especie de sótano. A medida que bajaban cuidadosamente los escalones, el sonido de la música se intensificaba, al tiempo que se percibían algunos destellos de luces que provenían de abajo. Ello generaba ansiedad y justo antes de llegar a la última curva, sonó el celular de Alexa, era su madre, doña Flor, quien la llamaba para preguntar por unas pastas.
“Ay mami, las deje en la mesa de los libros, la café”. Respondía con algo de rabia ante la inoportuna llamada de su madre.

La señora Flor tenía aproximadamente unos 60 años y su excesiva masa corporal, era la causa de algunos problemas de salud. Dependía de la pensión militar que había dejado su difunto esposo hace 21 años.Pero más que eso, dependía de Alexa, pues su segundo hijo, ya había hecho vida aparte y su hija menor se había ido de la casa hacía tres años. Alexa, la mayor, era entonces “la jefe” del hogar, la que cuida de su madre. En muchas ocasiones recibía inoportunamente llamadas de su madre, y esto le molestaba cada vez que sucedía.

Siempre fue privilegiada en su familia, fortuna ganada por representar la primera persona en ser nieta, sobrina e hija a la vez.  “Desde la barriga sabía que era mujer.Me decían que las niñas eran mas perezosas y que se movían a partir de los seis meses, si se movía antes era niño”, contaba doña Flor. Trajecitos, cobijitas de lana, muñecas y varios ajuares color rosa adornaban la habitación de la nena próxima a llegar a éste mundo. La señora Flor y su familia, no tenían duda del género y esperaban con emoción la llegada de aquel nuevo ser.

Todo marcharía normalmente sino fuera por que la personita que llegó al mundo era fisiológicamente un niño. Pero, tal como lo dice La señora Flor, “siempre supe que era mujer. Cuando tenía un añito, lloraba por que no le ponía el vestido de una amiguita. Una vez se lo puse y se puso a llorar todo el día... Cuando estaba en tercero de primaria, todos los niños se tomaron una foto y él se diferencio por el sentado. Se sentó así” (representaba una posición donde ambas piernas están juntas semi-estiradas, hacia el lado izquierdo, mientras su mano derecha se apoya en el piso. Tal como una sirena.).

Aunque toda la familia daba por hecho que Alex era homosexual (delatado por sus gestos, movimiento, gustos y voz), Alexa sólo era visible para su madre, que había dejado atrás todos los prejuicios y discriminaciones que la sociedad impone culturalmente a quienes tienen ésta condición.

 Alex no sería la excepción, y su etapa de desarrollo la afrontó con muchas dificultades: “Yo sentía desde siempre mis actitudes femeninas, pero me sentía muy mal con mi papá y mi familia.” Disimulaba el caminado, engrosaba la voz y fingía actitudes varoniles, queriendo agradar a su familia, pero sobre todo a su padre, con quien sentía una vergüenza indescriptible. “El papá, si la tuvo con Psicólogo y se preocupaba mucho. Yo si lo acepté…” admitía con serenidad doña Flor.

Pero esto no era lo único que lo atormentaba, pues sufría las consecuencias de una sociedad que ha heredado los mandatos de una absurda moral religiosa, y ha impuesto durante siglos unos preceptos discriminatorios coartando la libertad del ser. Insultos, burlas y atropellos se topaban con Alex muy a menudo. “evitaba salir, prefería estar encerrado antes de que atormentaran en la calle”. Un delincuente sufriría igual, temería igual.

Su madre también sufría, “… Me dolía mucho, por que en ese tiempo atacaban muchos a los homosexuales”. Fruncía el ceño y deseaba hallar a aquellas personas que alguna vez ofendieron a su hijo. Seguía contando las dificultades que generaba el hecho de ser homosexual, en plena infancia de su hijo, “Había un periódico que se llamaba Vea, que es así como el Q´Hubo, Allí a cada nada salía noticias de que habían matado un travesti, o una peluquera… los mataban a piedra o los torturaban… eso antes era horrible”. Siempre asimiló la condición de su hijo, y ahora es la única en la familia quién guarda con sigilo su secreto.


“El Tiqui tiqui, es para amenizar esto”

Al girar, luces de colores encandelillan la vista y decenas de personas se encuentran sentadas, concentradas en lo que sucede en la pista de aquel sitio.Era el momento del Show. Una nueva balada reemplazaba a la de Rocío Durcal. Alguien se hallaba en la pista representando la canción que sonaba. Un cabello rojizo y largo hasta la cintura; un  maquillaje extravagante que levanta las cejas y magnifica los ojos; un vestido ceñido que brilla con el reflejo de la luz y unos zapatos de tacón alto, hacen parte del vestuario de aquel hombre que goza ser mujer, en un lugar donde nadie cuestiona (al contrario disfruta) su condición.

Tres horas antes Alexa era Alex. Alex tiene 29 años. Es de estatura media, blanco y su escaso cabello es de color negro. Su cuerpo delgado favorece los vestuarios que luce y sus facciones de hombre delicado le ayudan a consolidarse como una mujer hermosa. Había llegado como todos los fines de semana –previo a la rumba- a la casa de Saís. Llegaba con un maletín que contiene normalmente dos trajes, maquillaje, zapatos de tacón alto y dos pelucas.

“Me da pena maquillarme en mi casa, delante de mi mamá… Además puede llegar alguno de mis hermanos a un amigo o alguien de la familia. No!, no me imagino”. Pero sí se lo imaginaba. Tenía miedo, el miedo al rechazo, a la injuria. Los problemas del trabajo eran suficientes, y su familia era una especie de resguardo que habría que cuidar. No quería perder su refugio.Era precisamente por ello que siempre se vestía de Alexa en un lugar diferente a su casa.

Otros amigos también llegan al mismo lugar y se reúnen hasta tres o cuatro para acompañarse en el proceso de maquillaje.
Base, Polvos, labiales, pestañas y uñas postizas, lápiz de ojos, pelucas, tacones, fajas, vestidos, pulserasy escarcha, son apenas algunos elementos que ayudan al proceso de transformación.

Casi tres horas (tiempo en que dura el proceso) se acompañan de charlas, burlas, anécdotas, y el infaltable “Tiqui Tiqui”, que es simplemente beber aguardiente durante éste proceso.
El Tiqui Tiqui es para amenizar esto. Siempre tenemos que empezar con el Tiqui Tiqui, así nos prendemos y llegamos bien rico a la discoteca”. Dice “La Bailarica”, mientras una espuma café se esparcía sobre su rostrouna crema del mismo tono.Es que es mucho tiempo dedicado a la transformación, como para evitar amenizarla.


La Procesión tiene un descanso.

Cuando el Show acaba, la música invita a la pista. La gente se vuelca en desbandada a bailar, sin importar si el género, raza o edad de la pareja. Luces que van y vienen, licor, cigarrillos y quizá droga, se dispersan con un ímpetu parecidoal agua cuando ha vencido la resistencia del dique.

“La procesión se lleva por dentro”, decía Edgar, minutos antes dentro del taxi, hablando de su experiencia de vida, quizá de muchos, quizás de todos… Pero el vía crucis se interrumpe, la cruz se deja en el piso por un instante. Quizá sean momentos de descontrol, acciones desmesuradas donde los moralismos atacan con juicios. Pero ante un mundo que aún reprime, que aún juzga y discrimina a los homosexuales, la discoteca (con todos sus componentes, incluyendo el Show) es el paraíso, el descanso, donde la emancipación se materializa, cobra vida. La procesión tiene un descanso.

martes, 19 de junio de 2012

¿A qué hora pasó todo?




¿A que hora pasó todo? 

Corría sudoroso trás una pelota rota para patearla. 
Las tardes eran eternas y el sonido de la máquina de coser 
ambientaban los juegos que jamás llegaban a su fin. 
Jugaba conmigo. 
Soñaba con que algún día un pajarito se posara en mi cabeza 
y creia que las palomitas cuando llegaban a los techos traían paz. 
En las noches, las hormigas gigantes querían meterse por el techo de mi cuarto, 
pero cerraba los ojos hasta donde más podía para que la mente se pusiera negra.
(Salían unas bolitas blancas). 
El jugo de limón me convertía en un superhéroe y mi objetivo diario 
era robar de la cocina leche en polvo para comer con azúcar. 
Aún sueño con mi vida, mi avioncito me acompaña.

martes, 5 de junio de 2012

No más rosas destrozadas!


Niños y mujeres víctimas de violación y asesinato, campesinos torturados y enterrados en fosas comunes, cadáveres desmembrados, cuyas cabezas sirven como balones de fútbol… Están son historias que no hacen parte de un guión cinematográfico de una película de horror. Tampoco son cuentos de espionaje de Arthur Conan Doyle o Allan Poe.  Son historias reales, con las que desafortunadamente hemos aprendido a vivir los colombianos.
Y es que cada día aparecen casos cada vez más escalofriantes, más cerca de la ficción. El caso de Rosa Elvira es apenas uno de ellos: Violada, golpeada y hasta torturada con una rama que fue introducida por el ano.
Buscar las causas de estas acciones es un poco complicado. Una explicación común se limitará a deducir que la mayoría de los actos son consecuencia de un efecto de las drogas. Otros se remitirán a la psicología, a los actos individuales referidos a desviaciones mentales que hacen parte de una experiencia vivida de manera particular. Casi siempre, se habla de situaciones vividas en la niñez, hechos que marcaron una actitud o un comportamiento que va  más allá de las conductas normales. 
También hay explicaciones del contexto social, como referente que determina las conductas individuales. Así por ejemplo, En sociedades donde el fundamentalismo religioso hace parte de la cotidianidad de la población, es muy común encontrar jóvenes suicidas que como bombas humanas asesinan a muchas personas. De esta manera la sociedad influye y/o determina acciones individuales. Así lo determina la sociología.
Es probable que mi formación me lleve a apoyarme más en la segunda idea.  Pero ¿qué encontraríamos en nuestra Colombia para explicar dichos actos individuales? La respuesta parecería sencilla.
A pesar de que no tenemos una sociedad fundamentalista o radical, hay un denominador común en un gran porcentaje de los colombianos: La marginalidad social y económica. Y es que la insatisfacción de las necesidades básicas, pueden generar desviación de conductas individuales. El vivir con el hambre buscando a diario como soportar la vida, en casas con techos de lata y cartón, sin medicamentos ni atención oportuna y adecuada ante una enfermedad, sin ir a la escuela y sin poder disfrutar de momentos de recreación, es lo que viven a diario muchos colombianos ¿se podría generar un ambiente de paz y comportamientos acordes al respeto por uno mismo y por los demás?
No estoy tratando de victimizar al asesino, pues del contexto social que acabo de mencionar, la gran mayoría son seres humanos valiosos, que a pesar de las imposibilidades de tener una vida mínimamente digna, merecen ser respetados y admirados por luchar día a día de manera sana y con actitudes tan éticas, que podrían ser ejemplo para aquellos que materialmente lo tienen todo. Encontraríamos muchas historias ejemplares.
Lo que trato es de vincular al Estado en una especie de co-autoría de la violencia y de toda esta especie de crímenes.  Muy fácil es para el gobierno salir a declarar y deplorar estos tipos de actos, cuando por un lado no es capaz de satisfacer de los servicios básicos a la gran mayoría de la población y por otro tiene un sistema judicial permisivo, como en el caso del Xavier Ivan Pineda, quién arrojo a su esposa Johana Samacá del cuarto piso, dejándola en estado vegetal y donde recibirá apenas un castigo de 8 años de cárcel.
No queremos más Rosas lastimadas, no queremos más niños maltratados. Pero tampoco queremos un estado que permite a sus altos funcionarios desangrar los recursos de la salud, un estado que aumenta las balas para una guerra infinita,  en vez de llenar de libros la mente de los niños campesinos. No queremos un estado que recrea a  los niños, limpiando los parabrisas en el semáforo.
Importante fue salir a marchar y protestar en contra de la violencia a la mujer, el maltrato a los niños,  las víctimas del conflicto armado y hasta por los secuestrados. Pero además, es importante participar activamente en la construcción de nuestro mundo y el de los demás. Cuando elegimos un gobernante, cuando decidimos denunciar una irregularidad, cuando no tiramos el papel en el piso, cuando respetamos al otro de manera física y verbal o cuando nos comportemos poniéndonos en el lugar del otro, estamos participando, ayudando a poner un ladrillo en el mundo que merecemos.

martes, 29 de mayo de 2012

Doña Colombia, una líder ejemplar.




La tarea era buscar un representante de la Asociación de usuarios de salud. Alguien que fuera un modelo para incentivar la participación social y se destacara por su liderazgo, compromiso y gestión hacia la comunidad. Aproveché una de las capacitaciones que el grupo de aseguramiento hacía en el centro de salud la Rivera para iniciar la tarea. Después de mucho preguntar, todos coincidían en que la persona que buscaba era doña Colombia. Me decían que llevaba la batuta de la liga de usuarios del centro de salud la Rivera y que gran parte de lo que se hacía en el centro de salud dependía de la gestión de doña Colombia. Esperé con ansias y la busqué toda la tarde, pero nunca llegó.
Las asociaciones de usuarios son agrupaciones de personas afiliadas al régimen contributivo, subsidiado o vinculados al Sistema general de Seguridad Social en Salud, quienes tienen derecho a utilizar servicios de salud de acuerdo con su sistema de afiliación y además velan por la calidad del servicio y la defensa del usuario.
Afortunadamente había conseguido su número telefónico y así pude contactar y programar un encuentro con ella, en el centro de salud la Rivera. Un rostro iluminado con una leve sonrisa y una mirada altiva y segura, con una voz amable me recibió en el puesto de información del sitio. No hizo falta preguntar, ya los indicios me habían dicho que estaba en frente de doña Colombia.
De acuerdo al decreto 1757 de 1994, con respecto a las Asociaciones de Usuarios, corresponde al gobierno promover “su organización como demandantes de servicios de salud, sobre la base de las formas de organización comunitaria.” De ahí la necesidad de visibilizar liderazgos y formas de organización ejemplares para motivar a la participación en este tipo de espacios.
“Cuando llegue en el 2008, prácticamente esto estaba cerrado. Se cerraron los centros de salud de chiminangos y el del SENA en la comuna 5. La tarea de la liga de usuarios de la rivera, era evitar el cierre, y para eso nos tocó conseguir recursos, incluso de personas particulares.” Así contaba su primer gran reto dentro de las Asociaciones de usuarios. De ahí en adelante el trabajo de doña Colombia como usuaria del servicio, se concentró en la defensa de la prestación, pero sobre todo, en el auxilio a la comunidad, gestionando para conseguir medicamentos, ropa y hasta alimentos.
De acuerdo al marco legal, las Asociaciones de usuarios deben existir en todas las instituciones prestadoras de servicios y en las administradoras de los regímenes contributivo y subsidiado (E.P.S. y A.R.S.), Empresas solidarias de salud (E.S.S.), Empresas sociales del Estado (E.S.E.) y una de sus funciones es “Participar en las Juntas Directivas de las empresas promotoras de salud e instituciones prestatarias de servicios de salud, sean públicas o mixtas, para proponer y concertar las medidas necesarias para mantener y mejorar la calidad de los servicios y la atención al usuario.”
Cómo fundadora del barrio, doña Colombia considera que uno de los grandes obstáculos que impiden la participación en estos espacios es lo económico: “Debido a la falta de empleo, las personas piensan que en ese espacio hay honorarios.”  Para ello propone formación en las comunidades, ayudar a la formación de líderes.
Las asociaciones de usuarios deben establecer coordinación con comités de participación comunitaria, comités de ética hospitalaria, junta directiva de las empresas sociales del estado, oficina de participación social, servicio de atención a la comunidad (SAC), servicio de atención al usuario (SIAU) y con otras organizaciones comunitarias formales e informales (Juntas Administradora Locales –JAL-, Juntas de Acción Comunal –JAC-, consejo territorial de planeación, voluntariados, con organismos no gubernamentales.
Actualmente, por medio de la Liga de Usuarios y como presidente de la Junta de Acción Comunal de la Rivera, Doña Colombia está liderando el proyecto de establecer la Atención prioritaria en el puesto de salud, una especie de servicio de urgencias, del cual no cuenta actualmente los puestos de salud de la ciudad.
 “Debemos tomar conciencia y apersonarnos de los problemas de nuestro país. Porque si nosotros no lideramos, ni tomamos responsabilidades, nunca va a pasar nada. Hay que tomar conciencia que nosotros tenemos que dar desde lo que sabemos. Hay que buscar la forma de afrontar el problema, tocando las puertas. Y tratar de hacer propia la situación, no decir: eso le está pasando al vecino, no a nosotros, porque más adelante nos puede pasar a nosotros. Y si nosotros nos unimos podemos sacar las cosas adelante. Pero si no hay unión, no va a pasar nada.” Casi que con estas palabras de la líder, terminábamos nuestro encuentro.
La tarea estaba hecha, Indudablemente doña Colombia es una de esas líderes de admirar. Mientras me iba, doña Colombia seguía en el puesto de información. Pero en mi mente seguía hablando, seguía narrando historias maravillosas donde la protagonista es una líder, que sin sus manitos, puede agarrar las ilusiones de muchas personas, defenderlas y velar por sus derechos en temas de salud. 

lunes, 23 de abril de 2012

La secretaría de Salud fortalece su trabajo con las comunidades


El Grupo de Participación Social de la Secretaría de Salud, tiene como objetivo Impulsar y fortalecer los procesos de Participación Social, con actores sociales e institucionales, desde los enfoques de derecho y de determinantes sociales de la salud, contribuyendo al fortalecimiento de la autoridad sanitaria en su función de rectoría en el municipio de Santiago de Cali. Para ello, ha venido estructurando y fortaleciendo su trabajo en las comunidades, a través del componente de Gestión Participativa de la Salud en Territorios.

Es por eso que los profesionales del componente, están convocando a las comunidades para integrar los distintos espacios de participación: Asociaciones de usuarios, mesas de participación, Comités de participación Comunitaria, Juntas de acción Comunal y otros grupos, con fines de consolidar propuestas y acciones que apunten al cumplimiento de los deberes y a la exigencia de los derechos en torno al tema de la salud.

Actualmente, El grupo está fortaleciendo los procesos de organización en 14 mesas de Participación y 4 Comités de Participación Comunitaria en Salud en los sectores oriente, sur oriente, norte, centro y ladera. El secretario de salud municipal ha propuesto como objetivo del grupo, no sólo robustecer los campos intervenidos, sino también crear nuevos espacios en sectores donde la participación es incipiente.

El aporte se dirige hacia la comunidad, para que se active y se empodere de las políticas públicas, pues ello, además de ampliar los espacios democráticos y de orientar la intervención del Estado de acuerdo a necesidades específicas de las comunidades, contribuye a un efectivo desarrollo local, en la medida que se participa en decisiones de planeación, gestión y veeduría en salud.

ALEXÁNDER CAMACHO ERAZO

Secretaría de salud Municipal

Oficina de Participación Social

Crónica radial: Los hombres que miran al piso.

Crónica que retrata la vida una persona que vive en la calle. A diario lucha por sobrevivir, mientras que un periodista aventurero quiere una entrevista para indagar acerca del hambre.

Recortes del documental La Ilusion. Momentos...

Trailer Documental La Ilusión

El tema de la desilusión escolar tiene su origen en una investigación desarrollada desde el campo de la sociología. Se trata de indagar aspectos del sistema educativo, haciendo énfasis en aquellos estudiantes que asisten a la institución, pero no les agrada la parte académica. Es lo que he llamado desilusión, otro tipo de deserción escolar, pues a pesar de que sus cuerpos están presentes, su mente vaga en busca de otras ilusiones.

Trailer Documental La marcha

El 6 de marzo de 2008 se llevo a cabo una marcha “En contra de los crímenes de Estado y los asesinatos de los paramilitares” convocada por el Movimiento nacional de las victimas de los crímenes de Estado. A esta marcha se unieron organizaciones sindicales, educativas, del sector de salud, desplazados, familiares de las victimas y grupos en defensa de los derechos humanos, entre muchos otros. Estas personas fueron asesinadas cuando buscaban reivindicar u organizar a sus comunidades con el fin de mejorar el acceso a las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Reivindicaciones que pretendían cambiar las condiciones de vida de personas como Don Juan y Puener.

Una canción desesperada

Vídeo que muestra el dilema causado por los humanos, debido al atropello cometido con los demás seres vivos... Libres los matamos, presos los desesperamos, hasta la muerte...

Hakuna Matata

Ejercicio de montaje, que anima a los personajes del vídeo Hakuna Matata... El propósito es describir elementos particulares de la Zuricata y el Tatabro.

Buscando a Marcela. Radionovela

Ejercicio de montaje: Remembranza

Ejercicio académico que busca representar la teoría de Kulechov: “El efecto Kuleschov puede definirse como cualquier serie de planos que en ausencia de un plano de situación lleve al espectador a deducir todo el espacio a partir de la visión solamente de porciones de ese espacio”.

El espejo, Sonoviso

El sonoviso es un trabajo especializado en la fotografía, donde interviene el sonido, como un elemento clave para la narratividad. El espejo narra la historia de Jimmy, un hombre común y corriente que se encuentra a sí mismo algunas noches...