lunes, 2 de marzo de 2020

La verdad (1991)




Otra vez cae el manto negro de la noche. Así caen mis esperanzas... mis ilusiones.
Mi amor, cuan grande es lo que siento por ti. Tanto, que todas estas noches son tristes, porque no estás aquí.
La verdad es que te amo, como nunca amé a nadie y no tengo un instante en el que deje de pensar en ti.
La verdad es que sí tu no vienes, yo moriré de amor, mi alma se extraviará entre las demás y mi corazón no palpitará con alegría, como lo haría al verte a ti.
Desde la primer vez que te vi, cuál rosa con hermosos pétalos y aroma exquisito,  quise tenerla para mi. pero fue un deseo y nada más. Una fantasía que sólo existió en mi alma, ahora triste y desolada.
La verdad es que sí tu no vienes, yo moriré aquí.

Escrito el 19 de febrero de 1991.

Anhelo. (1992)




Cual si fuera una semilla que anhela pronto ser fruto.
Como el río seco desea la lluvia para retomar su rumbo.
Así te anhelo mi amor, así te quiero.
No podrás nunca imaginar lo inmenso de este amor que siento por ti.
No podrás nunca imaginar las noches que no duermo, pensando en ti.
No estoy seguro sí la culpa fue aquella mirada, o aquella sonrisa.
Sólo espero que te fijes en mi y que entiendas que vivo por ti.
Besar tus labios... mi gran anhelo.


Escrito en 1992.

A mi tía Clara. In memoriam (1995)




No es una estrella cualquiera, la que se pierde en lo profundo del firmamento.
No ha sido cualquier brillo incandescente que se apaga de repente.
Tampoco fue aquel astros luminoso que posó en vida, simplemente para eso: vivir.
Fue mucho más.
Fue la esencia pura y emprendedora de la vida,
la que siempre luchó por que no se apagara nunca su luz,
la que quiso bañarnos con su exquisita sapiencia y sus interminables ideales.
ya su luz no volverá a brillar sobre la faz de la tierra, pero siempre seguirá iluminando los rincones más profundos de mi alma.


Escrito el 22 de marzo de 1995.

viernes, 14 de febrero de 2020

EL CÁNCER EN LOS NIÑOS: LO TIENEN ELLOS, LO VIVEN SUS PADRES.




"Nadie te hará daño nunca, hijo. Estoy aquí para protegerte. 
Por eso nací antes que tú y mis huesos se endurecieron antes que los tuyos"
Juan Rulfo.

En silencio, como si fuera un adulto que escucha atentamente una conversación importante, la niña nos miraba. Mientras, en el diálogo su papá narraba el camino espinoso que recorría para que la EPS brindara la atención que su hija necesitaba. Ahí sentadita sobre la silla, con sus piecitos incapaces de llegar al piso, sus moñitas sujetando los cabellos, algunos rulos descolgados sobre sus cachetes y esas gafitas antepuestas a la mirada, conjugaban perfectamente lo angelical de un ser con más de 3 añitos de vida.

Dos años y algunos meses atrás, sus padres, estaban con el entusiasmo natural  de querer verla caminar. Todo parecía normal, pero extrañamente notaban que la bebé se tropezaba con los objetos de la casa. Varias visitas al pediatra no evidenciaban problema alguno, todo estaría normal dentro del proceso de crecimiento y desarrollo.

Su papá, inquieto, fue más allá. Curioso y ansioso, investigaba sobre los comportamientos motrices extraños, especialmente cuando la niña empezaba a caminar. Poco tardó en encontrar una manera de poder identificar lo que sucedía: tapó uno de los ojitos con una mano, ante lo cual la niña con sus primeras posibilidades de comunicación oral le manifestó: “No puedo ver.” Sus palabritas cambiarían por siempre, el mundo y la forma de verlo, en ella y en toda su familia. No veía y nunca más lo haría por ese ojito. Se había desarrollado un cáncer ocular, un retinoblastoma, que en la mayoría de los casos afectan a los niños menores de 2 años.

La angustia por las demoras en los tratamientos ordenados por el médico especialista y el miedo de que el tumor al expandirse causara daño al otro ojito, para así acabar completamente con la vista, hizo que en aquella época me visitaran. Mientras el buscaba en la carpeta los ordenamientos médicos, cautivado por el aura angelical, le ofrecí uno de los dulces que guardaba en mi escritorio. Ella miro a su papá y algo asustada se negó.

La noticia del cáncer llevó a su familia a investigar, a leer, a buscar la manera de como entre todos, pudiera generarle bienestar, salud y sobre todo evitar que el tumor hiciera más daños. A pesar que la niña jugaba como las demás, empezaron a cambiarle sus hábitos alimenticios. La acostumbraron a no comer ningún producto ultraprocesado. Su papá le preparaba todos sus alimentos, con los nutrientes que después de leer, se consideraban necesarios. Preparaban su propio pastel y le cambiaban los dulces por todo tipo de preparación casera.

Antes, las quimioterapias necesarias para combatir el tumor, habían hecho su tarea doble: luchar contra el cáncer y modificar las condiciones físicas y cotidianas de la niña y su familia. Sin cabello en su cabecita, las alternativas fueron las pañoletas y desde luego que su papá quedaría también sin ningún cabello sobre su cabeza. El propósito era hacerla y verla, lo más feliz que pudieran.

A pesar de todo, la niña en su mundo seguía feliz, adaptándose a su forma de mirar el mundo: Correteaba, jugaba con sus amigas, consentía sus muñecas y aprendía a despreciar los dulces, papitas y pasteles que le ofrecían en sus fiestas infantiles. Feliz, excepto cuando en sus recaídas llegaba a un hospital para quedarse algunos días. La única felicidad en aquellos momentos era tener siempre la compañía de su mamá o su papá, que nunca la dejaban sola.

Después el problema fue la EPS. No autorizaban los tratamientos y cuando lo hacían, no se generaba la cita. Y ahí estaba su papá. Sacando los expedientes, pidiendo ayuda, gritando y exigiendo apoyo del Estado ante un derecho fundamental, que afortunadamente, a pesar de las demoras, al final recibió.

Hoy ya tiene algo más de 5 años. La esperanza y las ganas de vivir y crecer como nosotros la tiene ella y sus papás también. Ya ellos cumplieron uno de sus sueños: conoció el mar. Su anhelo ahora es como el que tuvimos todos y como el que tiene cualquier niño del mundo: quiere crecer y quiere ser grande.



lunes, 27 de enero de 2020

Adiós abuelitos.






-Ideeel vaya tráigame una Popular.
Ayyyy Aura, ya voy, ya voy Aura.
Contestaba Fidel, con la resignación de saber que cada pedido de doña Aura era una orden.
No se, ni seguramente nadie sabrá en que momento empezó la dictadura de doña Aura con don
Fidel, pero sí sabemos todos que ella mandaba con amor y él recibía sus órdenes como si fueran
besos. Esa era doña Aura, mujer que edificó y conservó una historia de amor eterna y que deja un
legado para siempre de amor y vida en pareja.
Hombres, mujeres, Imaginen que tienen un hijo de 5 años, que esté llorando para que cargue la
mamá. Que tienen además uno de 4, y que al tiempo le esté reclamando a esa misma mamá para
que le ponga los zapatos. Y que al tiempo tenga uno de 3 años, que le está pidiendo a esa mamá
tetero, mientras el otro niño, hijo de ella también, con 2 años, tiene mocos y gripa, estornuda y le
sube la fiebre. Todo esto, mientras que tiene cargado un bebé de meses dándole teta.
Pues bien, así, quizá exagerando un poco, quizá no, era Aura Tulia Rosero. Desde antes de sus 15
años había conocido a Fidel, su futuro y único hombre, con el que el mundo de las aventuras, sin
televisor y con el disfrute de las mieles del amor, tuvo trece hijos, uno que murió de manera
temprana y los otros doce que con esfuerzo y sacrificio amamantó, crío y educó.
-Venga, coma de lo mío, está limpiecito.
Nos decía cada que la visitábamos. Y es que su sazón era único: Las papas con guiso de mani y
carne, el caldo con torrejitas, los uyucos, o que decir la carne entomatada que preparaba al
desayuno y la servía con arepas, cuando algunos de mis tíos llegaba con el pago a pedirle que lo
preparara. Era unas de las maneras en que demostraba su afecto, no sólo a sus hijos, sino a sus
nietos, bisnietos y demás familiares que llegaban a visita.
Todo no era color de rosa. Su carácter le espantaba los novios a mis tías, sus hijas. No sólo a punta
de cantaleta, sino que también, cuando era necesario acudía a vías de hecho: Palos de escoba,
correas, agua, machete, destornillador… lo que fuera volaba por los aires, mientras los muchachos
salían despavoridos huyendo de ella. A escondidas ellas seguían con sus amoríos, pero ay donde se
dejaran pillar.
Ese mismo carácter nos hacía salir corriendo a hijos y nietos. Nada peor podría pasar que se
metiera alguna idea en la cabeza. Que hayas sido el culpable de la desaparición del gato. Que
hayas sido quien quebró el plato. O llegar a visitarla y justo hubiera una discusión con don Fidel.
Nadie se salvaba y las pelas eran duras. Cuando nos alcanzábamos a fugar, teníamos que buscar la
manera de contentarla desde afuera. Algunas veces una flor era suficiente.
Así y todo, era más lo bueno. Nada más ameno que una conversación doble con Aura y Fidel al
mismo tiempo. Uno hablaba de sus historias y su segunda guerra mundial, y Aura le contaba a uno
sus eventos cotidianos. Sí al tiempo, para eso tenemos dos oídos, así teníamos que escucharlos.
Eso cuando ella lo dejaba hablar.
Pues bien, estos son apenas pedazos de su historia, 82 años de vida a su familia. El legado es
grande, la cabeza de muchos árboles genealógicos, las historias que nos quedan para nuestros

hijos y nietos, la enseñanza de lucha, sacrificio y valor por los hijos. Su vida entera al lado de don
Fidel serán un ejemplo de vida en pareja y unión familiar. Con sus personalidades encontradas,
entre la risa y el llanto, entre la rabia y la tranquilidad, ahí juntos.
Así eran sus vidas: como el día y la noche, como la luz y la sombra: Él manso, risueño y contador de
historias; ella arisca, seria e imponente en su actuar. Quizás por eso tan diferente que nos parece
absurdo, encajaron sus espíritus décadas enteras y hoy hasta la eternidad.
Hasta siempre Aura Tulia, sabemos que ahora vas caminando cogida del brazo de Fidel, a paso
lento, por el camino de la eternidad.

Crónica radial: Los hombres que miran al piso.

Crónica que retrata la vida una persona que vive en la calle. A diario lucha por sobrevivir, mientras que un periodista aventurero quiere una entrevista para indagar acerca del hambre.

Recortes del documental La Ilusion. Momentos...

Trailer Documental La Ilusión

El tema de la desilusión escolar tiene su origen en una investigación desarrollada desde el campo de la sociología. Se trata de indagar aspectos del sistema educativo, haciendo énfasis en aquellos estudiantes que asisten a la institución, pero no les agrada la parte académica. Es lo que he llamado desilusión, otro tipo de deserción escolar, pues a pesar de que sus cuerpos están presentes, su mente vaga en busca de otras ilusiones.

Trailer Documental La marcha

El 6 de marzo de 2008 se llevo a cabo una marcha “En contra de los crímenes de Estado y los asesinatos de los paramilitares” convocada por el Movimiento nacional de las victimas de los crímenes de Estado. A esta marcha se unieron organizaciones sindicales, educativas, del sector de salud, desplazados, familiares de las victimas y grupos en defensa de los derechos humanos, entre muchos otros. Estas personas fueron asesinadas cuando buscaban reivindicar u organizar a sus comunidades con el fin de mejorar el acceso a las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Reivindicaciones que pretendían cambiar las condiciones de vida de personas como Don Juan y Puener.

Una canción desesperada

Vídeo que muestra el dilema causado por los humanos, debido al atropello cometido con los demás seres vivos... Libres los matamos, presos los desesperamos, hasta la muerte...

Hakuna Matata

Ejercicio de montaje, que anima a los personajes del vídeo Hakuna Matata... El propósito es describir elementos particulares de la Zuricata y el Tatabro.

Buscando a Marcela. Radionovela

Ejercicio de montaje: Remembranza

Ejercicio académico que busca representar la teoría de Kulechov: “El efecto Kuleschov puede definirse como cualquier serie de planos que en ausencia de un plano de situación lleve al espectador a deducir todo el espacio a partir de la visión solamente de porciones de ese espacio”.

El espejo, Sonoviso

El sonoviso es un trabajo especializado en la fotografía, donde interviene el sonido, como un elemento clave para la narratividad. El espejo narra la historia de Jimmy, un hombre común y corriente que se encuentra a sí mismo algunas noches...